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29/09/2008Correo del Lector - ¡FELIZ DÍA DEL ESTUDIANTE!… ¿FELIZ?Sr. Director:
El odio es algo que no entiendo. La violencia es algo que no entiendo. ¿Cómo es posible que un ser humano sienta el deseo de apedrear a otro? ¿Existe acaso alguna causa valedera?
“Es que él empezó”… ¿Por qué tengo que seguirlo? A veces agachar la cabeza por un segundo no es signo de debilidad ni de miedo, no denota sumisión ante la injusticia, sino que es un acto de dignidad, un acto de grandeza que demuestra madurez. Es un gesto de no violencia que intenta transmitir que las mejores soluciones se obtienen dialogando con fundamentos reales y en momentos en los que uno puede actuar racionalmente.
Para llegar a un acuerdo es preciso tener la mente y el corazón abiertos. Es importante disponer de todo nuestro esfuerzo en comprender al otro, ponerse en su lugar, sin que esto nos desvíe precisamente de nuestra posición con respecto al tema.
Estos gestos que se han sabido valorar dieron sus frutos a lo largo de la historia y han forjado el carácter de grandes hombres.
¿Por qué nuestros mayores durante los últimos tiempos parecen haberse olvidado de inculcar estos valores en los jóvenes? Esta actitud de búsqueda sincera del bien común parece ausentarse en nuestros jóvenes concordienses.
Las amenazas, agresiones e insultos vistos en masa durante la pasada fiesta del estudiante me dan la razón, y creo que son más que suficientes como para alarmar a cualquier persona. Mi inquietud como alumna que está a punto de egresarse va mucho más allá del puesto de una carroza.
Mi intención es preguntar a los padres, directivos y diversas instituciones que tienen relación directa o indirectamente con la fiesta del estudiante qué es lo que van a hacer al respecto de esta situación. Año a año hay costumbres que están siendo heredadas dentro del alumnado de cada colegio, y como todos podemos observar, empeoran preocupantemente.
¿Qué están esperando para dejar de “lavarse las manos” y comenzar a dar el ejemplo a sus propios hijos? Sí, lavarse las manos al incitar los rencores entre colegios; al hablar, quejarse, sorprenderse, horrorizarse sin hacer nada; al decir “esto en dos semanas se les pasa” (al año siguiente todo vuelve a repetirse). Los colegios se lavan las manos cuando deciden no tener relación con la carroza de sus alumnos para eludir la responsabilidad de responder luego por sus actos. El Gobierno se lava las manos al no haber creado una comisión o lo que fuere, integrada por padres y alumnos que dicten talleres o actividades que ayuden a que las rivalidades desaparezcan. En ocasiones la omisión es peor que actuar mal.
Hace tiempo deberían haber notado que los festejos del día del estudiante están hechos por y para adolescentes. Adolescentes, que en su mayoría y como es normal, están pasando por una etapa difícil de desarrollo y consolidación de su personalidad. Por lo cual eventualmente tienden a actuar con rebeldía y por qué no cierta inconciencia. Por lo tanto es de esperarse que frente a actos de presunta injusticia actúen descarriadamente. He aquí que necesariamente deben involucrarse los mayores para evitar desgracias de las que después debamos lamentarnos todos.
Otra mala costumbre es atacar directamente a la comisión de ECU cuando las cosas salen mal. Pareciera que todo el mundo se olvida de que son jóvenes de 17 o 18 años al frente de la organización de una fiesta muy grande con una problemática muy compleja. De esta manera es de esperarse que puedan equivocarse y actuar incorrectamente por miedo y simplemente sin notarlo. Cabe destacar, que pese a algunos errores, la gestión de este año ha sido muy buena y mucho más transparente a comparación de años anteriores. Sin embargo creo que sería bueno que dentro de los próximos años logre obtener una personalidad jurídica, cosa que les aportaría más seriedad y más facilidades en relación a la municipalidad.
Creo que la moraleja debe reflejarse más a través de actos que a través de una carroza. No podemos decir “salvemos al oso”, “salvemos el planeta”, “inculquemos virtudes” pero matamos a palos al que tenemos al lado si no se hace lo que yo quiero. Es de cobardes querer imponer la propia opinión sembrando miedo y amenazas. Si uno tiene la conciencia tranquila de que tiene la razón, no es necesario causar todo ese caos.
Ojala los jóvenes pusieran tanta pasión como la que emplean al defender su carroza, en defender cosas más importantes y más alarmantes como el hambre, la pobreza. Eso es la verdadera injusticia.
Te hablo a vos, que sos padre, docente, ex alumno, habitante de la ciudad de Concordia, empezá hoy. Movilízate. Hablá con tu hijo, organízate con un grupo de padres del colegio y si es posible con padres de otros colegios también. ¿Vas a dejar que esto siga? ¿Te vas a arriesgar a que en una fiesta le abran la cabeza de un piedrazo a tu hijo, nieto o alumno? Quejarse no sirve. Hay que actuar y ser consciente de que es una obra a largo plazo. Ayúdanos a crecer, ayudanos a madurar.
También te hablo a vos, estudiante, compañero de otro colegio, por qué no amigo. Sé que es doloroso dedicar esfuerzo, horas sin dormir, esperanza y cariño a un proyecto y que las cosas no salgan como se las planeó es más doloroso todavía. Incluso sé que es difícil pensar y actuar racionalmente cuando considerás que algo es injusto y que encima se están burlando de vos. Que creés que si en el momento te quedás callado te estás “dejando pisotear”. Mentira. Te pisoteás vos mismo cuando actuás de la misma forma que los que te están agrediendo. Frená un segundo, tenés que ser más “vivo”, y hablar con quien corresponda en el momento preciso y con buenos fundamentos. Eso es no dejarse pisotear, eso es madurar, eso es hacer justicia. Te estás pisoteando vos mismo y estás pisoteando a los que vienen atrás tuyo cuando fomentás la violencia, y querés imponer lo que vos pensás a través del miedo y las amenazas. Cuando actuás de esa forma solamente ayudás a que este festejo desaparezca.
Hay que aprender a perder, pero también es necesario aprender a ganar.
Si se pierde no es bueno amenazar al jurado (pese a que no sea de tu agrado), amenazar al que gana, insultarlo e incluso herirlo. No.
Si se gana, no es bueno festejar burlándose de los demás. Ellos pusieron igual o más esfuerzo. Tampoco hay que responder a las agresiones. No.
¿Defenderse? Sí. ¿Cómo? .HABLANDO, CON BUENOS FUNDAMENTOS, CON LA MENTE Y EL CORAZÓN ABIERTOS A LA OPINIÓN AJENA, EN EL MOMENTO PRECISO Y CON QUIENES CORRESPONDA.
Se necesitan opiniones constructivas, no más quejas. Se necesitan acciones, no más palabras. Se necesitan manos que trabajen, no que golpeen. Se necesitan adultos que concienticen y que sean formadores de grandes personas con valores, no adultos indiferentes o fomentadores del resentimiento. Se necesitan corazones comprensivos, no llenos de resentimiento gratuito porque “aquél es de tal escuela que toda la vida se llevó mal con la mía”, “porque fulano me dijo que mengano vio que a su carroza la hicieron ingenieros”.
Pido humildemente disculpas al lector si en alguna línea lo he ofendido, pero escribo desde el profundo dolor que siento, y también desde mi preocupación. Estas palabras, son solamente una pequeña parte del comienzo de la “ocupación” respecto a esta problemática. Desde lo más profundo de mi corazón, espero que sirva de algo en lo concreto. Aquí no se habla de “los buenos contra los malos”, se trata de actitudes altamente cuestionables que debemos erradicar.
MARÍA BELÉN SOTO -35.440.888 |
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